agosto 24, 2009

El retrato de Dorian Gray

Escrita en 1890 por el escritor irlandés Oscar Wilde, en plena época victoriana, esta novela es considerada sin duda alguna, uno de los grandes clásicos de la literatura universal, muy a pesar de la controversia que se desató a raíz de su publicación por los rasgos de homosexualidad hallados en sus personajes.

Entre lo real y lo fantástico, esta novela narra cómo un joven, atractivo y buen mozo, llamado Dorian Gray, luego de ser dibujado por un pintor (Basil Hallward) lanza una plegaria impulsada por el deseo de ser siempre bello y por las palabras hedonistas de lord Henry Wotton, para que sea el cuadro recién pintado y no él quien envejezca y pierda su belleza. Según lord Henry "lo único que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfacción de los sentidos".

De una manera inexplicable los deseos del joven se ven cumplidos y la pintura empieza a sufrir los desgastes físicos que deberían acaecer sobre Dorian Gray tras llevar una vida libertina y pecaminosa.

Luego de su primera publicación “El retrato de Dorian Gray” sufrió fuertes ataques por parte de los críticos de la época victoriana, esto debido a la presencia en la obra del homoerotismo y del hedonismo, este último elemento es fuertemente reflejado en el personaje de lord Henry.

La novela está llena de elementos que sugieren un autor afectado de pasiones y tendencias hacia su mismo sexo; y más que esto, pone a la mujer en una esfera dentro de la cual coexisten las desgracias más apremiantes de todo hombre. La denigra de manera total al llamarla “esclava” y al decir “qué absoluto estancamiento intelectual revela” haciendo referencia a la memoria de la mujer.

De una manera clara y desafiante también hace referencia al individuo americano, y lo hace con desdén y con desprecio. Ve en éste un ser inferior y rebaja a las hospitalarias tierras del continente Americano a la categoría del infierno mismo al decir que los americanos malos cuando mueren “se quedan en América”.

Paganismo, dandismo, cultura, estética, belleza, artificio… todos estos elementos se juntan y forman una amalgama que le da vida a esta fascinante historia, en la que también se descubre una rebeldía absoluta contra los principios de la sociedad británica de finales del siglo XIX.

Aunque sus personajes hablan más de lo que actúan, y muy a pesar de su estructura cargada de sucesos sensacionalistas y detalles decorativos, “El retrato de Dorian Gray” cobra su valor como género literario gracias a la clara definición de sus tres personajes (Basil, Dorian y Henry) los cuales recogen entre sí la personalidad de su autor.

agosto 04, 2009

Una lectura "dolorosa": Eva Luna, de Isabel Allende

¿Por qué será que los betsellers me dan dolor de cabeza? Siempre me dejo llevar por la impresión que causan cuando lo tengo en las manos, pero luego que termino de leerlos me quedo buscando ese toque especial que los coloca entre los más vendidos.

El último trago amargo que me tocó fue “Eva Luna”, de la chilena Isabel Allende. Esta escritora es una de las más prolíficas de Latinoamérica, y su fama ha trascendido desde que publicó su primera novela, “La Casa de los Espíritus”, a mediados de los años ochenta. Pero no fue su renombre lo que me llevó a leer “Eva Luna”, sino más bien la obra en sí.

Estando un día en una librería de Miami empecé a hojear un ejemplar de esta obra y leí las primeras páginas. Estas primeras líneas fueron suficientes para dar con la misma narradora que meses antes había descubierto en “La Casa de los Espíritus”.

Pero no. “Eva Luna” me resultó un rosario, o sea, una repetición de descripciones. Cuando la novela debió tomar vuelo, se vio envuelta en una densa vegetación de hechos y eventos que no la dejaron despegar.

El personaje principal, Eva Luna, se ve reducido a la misma categoría de otros actuantes secundarios que en ciertos momentos parecen tomar más relevancia que la misma protagonista.

En este país, y en cualquier otro, debería estar penalizada la creación de falsas expectativas en el público, en este caso en el público lector. La portada de esta obra dice que se trata de “un romance agridulce”. Lo primero es que no trata de un romance, sino de la vida de una joven que se ve fuertemente golpeada luego de que su madre muere y la deja prácticamente desamparada. Lo segundo es que lo que se podría llamar romance (aunque no es así) no aparece en la narración sino hasta casi terminada la tercera parte del libro, próximo al final de toda la historia.

En cuanto al tema de la obra, éste cobra poca relevancia en el aspecto literario. No sé lo que la autora ha querido transmitir al momento de escribirla. Una obra literaria no debe nacer simplemente bajo las premisas económicas, porque de lo contrario no estaría cumpliendo con los propósitos edificantes de la literatura.

“Eva Luna” es una novela en la que su autora puso más atención a la forma de las palabras que a lo que éstas expresan, es decir, le da más cabida a la manera de decir las cosas que a lo que está diciendo.

Creo que esta obra no merece el calificativo de “novela” ya que está constituida por una serie de sucesos que parecen mantenerse aislados, y al final la obra toma un giro por senderos que ya hemos visto en libros anteriores de la escritora: guerra y política. Por eso es que digo “más de lo mismo”.

La próxima vez que decida leer un libro no me dejaré llevar por los titulares ni por los comentarios que de éste se hagan; tampoco por las primeras líneas, pues lo que al principio empieza como un delicado sendero de flores delicadas, en menos de cincuenta páginas se puede convertir en la vía dolorosa.

Escritor dominicano radicado en EE.UU. es galardonado con premio literario Giralda, España

West Palm Beach, FL.-  El escritor dominicano Rafael Felipe Rodríguez ha sido galardonado con el segundo premio del VIII Certamen Interna...

Entrvista en el programa "El factor Brown", del canal GenTv de Miami (I)

Entrvista en el programa "El factor Brown", del canal GenTv de Miami (II)