junio 26, 2009

¿Otro desacierto del Nobel?

Me gustaría que alguien me explique cuáles son los parámetros “secretos” que tiene la Academia Sueca para otorgar el codiciado Premio Nobel de Literatura, porque en muchas ocasiones —la mayoría— son muy desacertados.

En el caso del Premio Nobel de Literatura 2008 este hecho es casi palpable. Jean Marie Gustave Le Clézio, un escritor y traductor nacido en Niza, Francia, era casi un personaje anónimo de este lado del mundo hasta que se le otorgó el citado galardón. Y la muestra de ello es que en las librerías de un país como Estados Unidos no se encontraba un solo ejemplar de ninguna de las obras del autor, aun meses después de ganar el Nobel.

Como cualquier lector responsable salí en busca de la obra de Le Clézio, para formarme una idea de su estilo y de los méritos que lo hicieron digno de tan prestigioso reconocimiento. Y todavía estoy buscando dichos méritos.

Para empezar quise leer alguna de sus obras más sobresalientes, pero me tuve que conformar con la primera y la única que hasta ese entonces —dos meses atrás— había en las librerías de Estados Unidos: “El buscador de oro”, una historia en la que el autor se pierde —y hace que el lector se pierda— en la búsqueda de un tesoro que nunca aparece ni tampoco se sabe a dónde va a parar.

Cuando termino esta novela, y luego de una agotadora búsqueda, llega a mis manos, directamente desde Barcelona —no la encontré en Estados Unidos— “La cuarentena”, la llamada obra maestra del autor. Para mí se convirtió en una verdadera cuarentena leerla, porque luego de cuarenta días ahogado en sus páginas no lograba “engancharme” en lo que el escritor quiso narrar.

“La curentena” trata de las peripecias que vive un grupo de viajeros que se dirige hacia la isla de Mauricio al quedar olvidado en un islote antes de llegar a su destino.

El problema no es que Le Clézio sea un escritor de quinta, esa no es mi idea, lo que sí creo es que hay un centenar de escritores dignos de un Premio Nobel, y que poseen una obra literaria mucho más premiable.

Al principio pensé que lo aburrido de estos libros podría ser por cuestiones idiomáticas, ya que en las traducciones a veces se pierde mucho de la esencia de una obra. Pero más tarde descubro que el autor ha sido traducido a varios idiomas, y en todos se ha encontrado con opiniones no muy favorables. Para la crítica literaria alemana Sigrid Löffler, Le Clézio “de alguna manera es terriblemente aburrido de leer”.

Casi se puede asegurar que los miembros de la Academia Sueca no toman en cuenta la amenidad del autor y sus obras al momento de premiarlas —me parece que ellos no leen a los autores que premian—, como tampoco es tan real aquello de que también se toma en cuenta el aporte a la sociedad a nivel mundial que hacen los galardonados. Aunque pensándolo bien Le Clézio sí aporta algo cada vez que alguien toma un libro suyo para leerlo: mucho sueño.

junio 21, 2009

Almas del Purgatorio

¿Se imagina si pudiera ver almas del Purgatorio pidiéndole oración? Pues esto ocurre en “Entre el Cielo y la Tierra”, el último libro publicado de la escritora española María Vallejo-Nágera, publicado bajo el sello editorial Planeta.

Desde su prólogo hasta las últimas páginas este libro nos lleva a recorrer un mundo repleto de dolor, tristeza y llanto, un lugar oculto al ojo humano, pero que, según la doctrina de la Iglesia católica, existe en algún lugar entre el cielo y la tierra: el Purgatorio.

A partir de lo que ya sabemos del Purgatorio, Vallejo-Nágera nos relata las más curiosas historias sobre este impresionante lugar, así como numerosos testimonios acerca de apariciones de las almas que lo habitan, clamando alivio a través de la oración y la penitencia. Familiares, amigos y hasta desconocidos han sido usados por estas almas para obtener de Dios el perdón y la misericordia necesarios para entrar en el Reino de los cielos.

“Entre el Cielo y la Tierra” muestra la verdadera cara de esta doctrina que nos enseña la Iglesia católica, y que muchos creyentes desconocen. A estos testimonios le acompañan pruebas incuestionables sobre el fenómeno de aparición de almas del Purgatorio que han sido coleccionadas a través de los siglos en el Museo de las Benditas almas del Purgatorio, en Roma.

Según la propia Vallejo-Nágera, con este ensayo no pretende de ninguna manera convencer al lector, al margen de su creencia religiosa, de la existencia del Purgatorio. Lo que ha querido es definir la postura de la Iglesia católica ante ciertos fenómenos de carácter sobrenatural, tal como la aparición de las almas del Purgatorio; y a la vez nos quiere guiar en la comprensión de esta doctrina que ha sido tan estudiada por expertos en la materia, y que despierta un marcado interés hasta en los no católicos.

En los concilios de Florencia y de Trento la Iglesia católica ha fijado la doctrina de fe relativa al Purgatorio y lo define como el lugar al que van “los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados” (C.I.C, apdo. 1030). “La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final” (apdo. 1031).

En conclusión, con la publicación de “Entre el Cielo y la Tierra”, Vallejo-Nágera nos presenta esta doctrina tal cómo es, para que la entendamos mejor, y para que descubramos página tras página lo que hasta ahora se ha dicho de la misma “por los siglos de los siglos”.

junio 14, 2009

La Oración

En todo momento de nuestras vidas, como cristianos, estamos llamados a la oración, a la oración intensa y ferviente, ésa que traspasa las nubes y sube hasta la presencia del Dios Altísimo como ofrenda agradable. Pero nos preguntamos ¿qué es la oración?, ¿cómo debo orar?, ¿por qué debo orar? No es extraño que en nuestro interior se condensen una serie de preguntas como éstas al momento que se nos exhorta a la constante oración.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica “La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (art.2559, pág. 697). De esta definición podemos decir que la oración tiene dos vertientes:

La primera vertiente es aquella en la que el hombre, ante su condición de ser inferior, le ofrece a Dios adoración, sin esperar más beneficio que la satisfacción personal que produce una verdadera entrega al Dios verdadero.

La otra vertiente es aquella en la que el hombre recurre a la grandeza de Dios buscando adquirir de éste algún favor o bien especial.

“La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre en unión con la voluntad del Hijo de Dios hecho hombre” (CIC, art.2564, páginas 698-699). El mismo Jesucristo cuando nos enseñó a orar hizo referencia a esta alianza entre Dios y los hombres, pues primero nos mandó a ensalzar y glorificar el nombre del Todopoderoso, a declarar su señorío sobre todo lo creado (adoración); y luego termina con algunas aclamaciones que representan las principales necesidades del hombre, tales como el pan de cada día, el perdón de los pecados y la seguridad física y espiritual (petición).

Asimismo podemos decir que la oración, según el modelo por excelencia que Cristo nos enseñó, el Padrenuestro, tiene dos dimensiones:

1. La dimensión vertical, que no es más que aquella en la que el hombre se orienta en todo momento a la búsqueda de la presencia de Dios en su vida, haciendo real una íntima comunión con Él; y

2. La dimensión horizontal, que es la que nos llama a una relación armoniosa con nuestro entorno social, con nuestro prójimo. Esto así porque en el Padrenuestro se nos dice que seremos perdonados en la medida en que perdonamos a los demás.

“El evangelio según San Lucas subraya la acción del Espíritu Santo y el sentido de la oración en el ministerio de Cristo […] La oración de Jesús ante los acontecimientos de salvación que el Padre le pide que cumpla es una entrega, humilde y confiada, de su voluntad humana a la voluntad amorosa del Padre” (CIC, art.2600, pág. 709).

En virtud de todos estas ordenanzas de Cristo a practicar la oración, la Iglesia Católica, como cabeza suya en la tierra, trata de poner al hombre en el camino de tal práctica y nos ofrece diversas modalidades que se adhieren al entorno cultural y social de cada individuo.

Si bien la palabra de Dios nos enseña que nuestra oración no será escuchada por las muchas palabras (Mt. 6, 7) sino por el fervor con que la hacemos, también debemos tener pendiente que Jesús mismo a “los discípulos, atraídos por la oración silenciosa del Maestro…les enseñó una oración vocal: el ‘Padre Nuestro’ (CIC, art.2701, pág. 737).

“La iglesia invita a los fieles a una oración regulada: oraciones diarias, Liturgia de las Horas, Eucaristía dominical, fiestas del año litúrgico” (CIC, art.2720, pág. 741).

junio 05, 2009

Ángeles y Demonios: Errores colosales de Dan Brown

El éxito de un libro lo define una serie de elementos y/o factores que van desde los niveles de ventas hasta la calidad del libro. Lo que nos sugiere la idea de que no todos los libros exitosos son de buena calidad literaria.

Recién acabo de leer el thriller “Ángeles y Demonios”, del reconocido escritor norteamericano Dan Brown, el mismo autor del bestseller internacional “El Código Da Vinci”. Es casi imposible hablar de un libro sin tener que mencionar el otro, pues aparte de tener el msmo personaje principal, ambos son prácticamente la misma historia en diferentes escenarios.

Si bien “El Código Da Vinci” narra una serie de acontecimientos que se desarrollan a partir del asesinato de un renombrado científico, “Ángeles y Demonios” no deja este elemento fuera de su trama. Pero esta vez el escritor hace un uso deliberado sobre uno de los temas que más llaman la atención: la Iglesia católica; y más que un uso deliberado, ataca de manera contundente la integridad de esta institución.

Más allás de un thriller, la trama de la historia nos sugiere a un autor resentido que busca traer del pasado errores cometidos por la Iglesia católica y que ya han sido bastante trillados.

Como ya he dicho, la trama —la cual se desarrolla en la plena Ciudad del Vaticano— inicia con el asesinato de un científico que acaba de crear un invento que cambiaría el destino de la humanidad: la antimateria, la cual podía ser de gran ayuda a la humanidad pero a la vez era una poderosa arma de destrucción masiva.

Este nuevo invento es robado y puesto en el Vaticano con la intención de desaparecer la Santa Sede. El resto de la historia transcurre entre asesinatos a sacerdotes, mentiras y la incesante búsqueda de la antimateria que pretende desaparecer la Ciudad del Vaticano en una seis horas.

El autor da por verdaderos hechos de los que jamás se ha tenido certeza, y esto desdice bastante de la integridad de la información que ofrece el thriller, además de otras imprecisiones que van desde fechas y ubicaciones hasta datos relativos a la Iglesia católica y el proceso de la elección papal.


Me parece que el autor —en su afán por desprestigiar y satanizar algunas de las prácticas más sagradas de la Iglesia católica—, ha cometido errores colosales. En el caso de la venida de Jesucristo para expiar nuestros pecados, dice que esta historia proviene de un ritual azteca llamado Quetzalcóatl. Este rito es posterior al cristianismo, y el contacto entre la cultura americana y la europea no se da sino hasta mediados del siglo XVI. Sería imposible citar todos los errores que contiene el libro.

Asimismo, a diferencia de las clásicas historias de asesinos y héroes, en ésta los que predominan y los que reinan son los malos, incluso los que se consideraban buenos resultan ser malos; por eso a la obra le iba mejor el título de “Más demonios que ángeles”.

Escritor dominicano radicado en EE.UU. es galardonado con premio literario Giralda, España

West Palm Beach, FL.-  El escritor dominicano Rafael Felipe Rodríguez ha sido galardonado con el segundo premio del VIII Certamen Interna...

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