Nunca imaginé que la primera lectura que hice del uruguayo Mario Benedetti, iba a coincidir prácticamente con la muerte del escritor de 88 años.Hace unos días, en una visita relámpago que hice a la ciudad de Aventura, en el estado de la Florida, entré en una librería Barnes & Noble, y sin mucho buscar encontré un libro que, por su tamaño, me llamó mucho la atención.
El libro solamente cuenta con 112 páginas, y esto me motivó a autorretarme con una lectura sin pausa, en menos de dos horas. Lo más curioso es que hacía varios días que mi maestro, el escritor y periodista José Carvajal, me había recomendado leer a Benedetti, pero todavía no me decidía.
Y cuando al fin me decido, lo hago a manera de juego —la literatura en sí es un juego, en el que no se sabe quién gana o quien pierde—. Empecé a leer el pequeño libro —que resultó ser uno de los más grandes del autor uruguayo— y en menos de media hora estaba que languidecía del hambre, pues ya había pasado el mediodía y aún no había almorzado. Pero me fui adentrando poco a poco en la narración, que cuando me vine a dar cuenta estaba leyendo la frase final de la obra: “¿Quién de nosotros juzga a quién?”
Como de costumbre, antes o después de haber leído una obra, me gusta hacer algunas averiguaciones sobre la misma, y anotar algunos de los datos relevantes en mi bitácora personal de lectura. Fue entonces que descubrí que la corta novela que acababa de leer era nada más y nada menos que la primera obra narrativa de Mario Benedetti.
“Quién de nosotros” me dejó perplejo, la verdad, pues en ella se condensa un mensaje que se detiene en la premisa de que las cosas negativas suceden, en muchas ocasiones, atraídas por nuestros presagios y falta de optimismo. Vemos que uno de los protagonistas y narradores de la historia (Miguel) aumenta día a día el desamor de su esposa Alicia tras la decisión mental de que ella no lo quería, sino que amaba a su rival llamado Lucas.
Y esto es confirmado en la misma historia, cuando Alicia —que abandona a su marido para irse con Lucas— le escribe una carta en la que le da las razones de por qué se fue. A pesar de que el tema de la novela, el triágulo amoroso, ha sido bastante tratado en la literatura, sin duda alguna esta obra es un maravilloso medio que el autor utiliza para develarnos algo más relevante aún: la soledad humana.
“Quién de nosotros” es una excelente novela, tanto por el tema, el mensaje y las técnicas del autor, como por la extensión de la misma. Creo que Benedetti puso punto final a la historia cuando debió ponérselo. Considero que en la literatura esto es un arte que va más allá de escribir bien, pues muchas obras mueren ahogadas en sus propias letras cuando rebasan en tamaño el final apropiado.Nunca me imaginé, aquella tarde de mayo en que leía la primera obra narrativa de Benedetti, que el autor estaba apostando los últimos días de su vida; como tampoco me imaginé que dicha novela iba a influir tanto mi vida durante los próximos días, pues todavía antes de escribir el presente artículo, estaba pensando en el principal mensaje que nos quiso dar el autor: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.
Del autor no podemos decir lo mismo, pues su pérdida no ha sido completa, ya que de él ha muerto lo que algún día tenía que morir; lo demás ha quedado vivo, y seguirá viviendo mientras curiosos lectores vayan a las librerías en busca de obras cortas —y largas— de excelente calidad literaria. Como dijo el cuentista dominicano Juan Bosch: “Nadie se muere de verdad si hay en el mundo quien respete su memoria”.
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