Hacía mucho que no me encontraba con uno de esos libros que producen fiebre de lectura. “Al filo del agua”, del escritor mexicano Agustín Yánez, es considerada por la crítica como una de las mejores novelas mexicanas del siglo XX, junto a obras como “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo; y “Los de Abajo”, de Mariano Azuela.Empecé a leer esta novela en un ejemplar que me llamó mucho la atención, pues es uno de esos libros que parecen físicamente confeccionados a retazos. Al tomarlo entre mis manos, empecé a hojearlo, y entre sus páginas me perdí en cuadernillos que descubrí extraviados en un claro desperfecto de la edición, hasta que pude encontrar el camino de regreso al final de la obra.
Con un trasfondo religioso-cultural y sociopolítico, esta novela pertenece al denominado género de la Novela Revolucionaria Mexicana, que según el fallecido catedrático Antonio Castro Leal es “el conjunto de obras narrativas, de una extensión mayor que el simple cuento largo, inspiradas en las acciones militares y populares, así como en los cambios políticos y sociales que trajeron consigo los diversos movimientos (pacíficos y violentos) de la Revolución”.
“Al filo del agua”, cuyo título hace referencia a una expresión popular que se utiliza para decir que está a punto de llover, está situada geográficamente en el estado de Jalisco, en los inicios del siglo XX, en donde la religiosidad —catolicismo— jugaba un papel predominante en todos los aspectos de la vida social y cultura.
Esta influencia de la Iglesia católica es manifestada a través del cura párroco, que se esfuerza en mantener un severo control sobre la vida de sus fieles. El pueblo poco a poco va fundiendo su diario vivir con los cultos litúrgicos. Pero esto no impide que se sucedan una serie de abusos, crímenes y pecados propios de la sociedad de la época.
La psicología de los personajes es clave en la narración de “Al filo del agua”, ya que el autor se adentra en lo recóndito de los deseos y de los pensamientos —conscientes y subconscientes— para mostrar hasta qué grado la religiosidad influye en la vida y en la personalidad del individuo. Y estos pensamientos son exteriorizados en acciones que en muchos casos van en detrimento de los principios religiosos.
Esta novela me dejó una sensación única, ya que la absorbente vida religiosa que se muestra en esta narración no es solamente propia del ambiente y el país en que se ubica la obra. Lo es de todos los países de América Latina, en donde la iglesia tiene aún en nuestros días un papel preponderante en los asuntos de estado o políticos. Y esta injerencia en muchos casos contamina la vida religiosa o espiritual de cada individuo.
Agustín Yánez es uno de los precursores de la novela mexicana moderna. Tuvo una amplia trayectoria política: fue gobernador del estado de Jalisco; y literaria: escribió ensayo, cuento y novela. Pero de toda sus obras, “Al filo del agua” es la más importante, ya que marca un antes y un después en la literatura de México, por ser, según especialistas, la primera obra que implementa el uso de técnicas y estilos europeos y estadounidenses.
Definitivamente la verdadera y buena literatura no se acaba ni se acabará jamás mientras existan los clásicos —regionales o universales—. Ante un mercado del libro que cada vez se vuelve más competitivo y puramente comercial, es un aliciente encontrar libros de una calidad literaria pura y dignos de leerse no una, sino muchas veces.
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